lunes, 30 de enero de 2017

La División de Responsabilidades de Ellyn Satter (o cómo acabar con las luchas a la hora de comer)

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La hora de comer es un martirio para muchos niños y padres en muchas familias. Cuándo hay problemas con la alimentación, lo primero que debemos hacer es descartar que pueda haber algún problema de salud detrás. A menudo hay intolerancias o problemas de sensibilidad sensorial detrás de aparentes preferencias. Así que siempre primero descartar problemas de salud. Una vez tenemos claro que nuestro hijo está sano y que simplemente es una cuestión de preferencias, de malos hábitos, o de luchas de poder enquistadas podremos empezar a actuar para buscar soluciones. 



Suele haber dos tipos de problema: o bien es un martirio porque se obliga al niño a comer cosas que no quiere, o bien es un martirio porque nos vemos haciendo comidas diferentes para ellos y observamos que la lista de comidas aceptadas cada vez es más reducida. Podríamos decir que los problemas en la comida suelen responder o bien a una perspectiva autoritaria, o bien a una perspectiva permisiva. Si me seguís de hace tiempo ya sabéis que mi forma de crianza busca siempre un término medio: creo firmemente en el papel del adulto como líder y guía en la familia, pero también creo firmemente en el valor intrínseco de fomentar en los niños cosas como la autonomía y la autorregulación, también a la hora de la comida. Pero ¿cómo se traduce esto a la hora de comer? Lo que en mi opinión mejor funciona en ese término medio es el método de la nutricionista y terapeuta de renombre Ellyn Satter llamado División de Responsabilidades.

jueves, 26 de enero de 2017

Lo bueno y lo malo del cachete según la ciencia

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Hace unos meses se publicó un meta-análisis científico que analizaba los resultados de 75 estudios realizados a lo largo de 50 años con más de 160,000 sujetos sobre las consecuencias del castigo físico como parte de la disciplina de los niños. Un meta-análisis es la madre de los estudios científicos. Básicamente se trata de tomar todos los estudios que tienen un tema en común y analizar sus resultados para ver si son consistentes o no. Se han realizado varios meta-análisis sobre el tema del castigo físico, pero el publicado por Elizabeth Gershoff, de la Universidad de Texas, y Andrew Grogan-Kaylor, de la Universidad de Michigan, en Abril de 2016 es el más completo hasta la fecha, y además se ha centrado en resolver algunos problemas en concreto que se habían presentado en los meta-análisis anteriores.

lunes, 23 de enero de 2017

Qué hacer cuando el peque tira la comida

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Cuando empezamos con la Alimentación Complementaria (AC), especialmente cuando empezamos con los sólidos, se suelen dar situaciones en las que los niños juegan con la comida y la tiran al suelo. Esto se suele dar a cualquier edad, independientemente de si empezáis a los 6 meses porque hacéis Baby-led weaning, o si empezáis más tarde porque seguís el proceso tradicional, al principio siempre va a haber una etapa en la que el niño va a jugar con la comida. Cuando se empieza muy pronto, es más fácil entenderlo y aceptarlo porque son muy pequeños, pero cuando se empieza un poco más tarde (o cuando la etapa se alarga un poco más de lo que nos parece apropiado) empezamos a plantearnos si deberíamos establecer algún límite al respecto.  

Partiendo siempre desde el punto de vista de que estemos tratando de bebés y niños sanos, nutridos, y con acceso regular a la comida, podemos plantearnos lo siguiente:

jueves, 19 de enero de 2017

Cuando nuestro entorno no comparte nuestra crianza

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La mayoría de nosotros, antes o después, en mayor o menor grado, se ha sentido como un pececillo navegando contra corriente cuando se embarcaba en esto de la crianza respetuosa, fuera la rama que fuera. Ya sea por dormir con los niños en la cama, por no pegar y no castigar, por ser consciente del lenguaje que usamos en torno a los niños... Sea por lo que sea, en algún momento nos han hecho saber, como mínimo, que éramos unos raros (y alguno, seguro, nos ha hecho saber lo mal que lo estábamos haciendo).

Es fácil decir que no nos debe importar la opinión que tengan los demás de nuestra crianza, y efectivamente no me importa en absoluto la opinión que tengan mis vecinos, o el dependiente de la panadería, o la cajera del super, o incluso la pediatra o la enfermera de pediatría. Todos ellos son gente que tienen poca o ninguna influencia real en nuestro día a día, así que pueden opinar lo que quiera que no me va a afectar. Pero, ¿qué pasa cuando los que opinan, o simplemente los que hacen las cosas distintas, son personas cercanas con verdadera influencia sobre nuestro día a día? ¿Qué pasa cuando es el otro progenitor? ¿Qué pasa cuando es un abuelo o abuela que se encarga además de cuidar al niño mientras nosotros trabajamos? ¿Cómo navegamos el hecho de que no podemos tener a nuestros hijos en una burbuja en la que nosotros seamos su única influencia?


lunes, 16 de enero de 2017

"Mi hijo de dos años es muy agresivo"

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Hola amigas, mi marido y yo estamos llegando a desesperar y preocuparnos realmente mucho con nuestro hijo de dos años. Lleva meses en los que agrede a niños y bebé. Siempre le hemos corregido sin gritos ni castigos, intentando explicarle las cosas de la manera más sencilla posible. Poco a poco fue mejorando pero lleva cosa de dos o tres semanas con un retroceso brutal, es ver un niño y correr como un loco hacia él para darle un manotazo. Da igual que el niño o niña esté con sus padres, que esté jugando, que ni siquiera le haya mirado.... le da completamente igual. Ayer incluso pegó a dos niños de unos 10 años en el vestuario de la piscina. No le castigamos pero sí le hacemos ver que sus actos tienen consecuencias. Con el ejemplo de ayer de la piscina le dijimos que no podíamos disfrutar de la natación si él pega y no respeta a los niños. No logramos alcanzar a entender por qué lo hace, qué estamos haciendo mal, qué parte de nosotros es la que está provocando su comportamiento...
Estamos muy tristes y no vemos nada de luz al final del túnel. No sé si alguien tiene experiencias similares. Gracias por leer. Un abrazo.

jueves, 12 de enero de 2017

Libros de crianza recomendados

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Muchos de vosotros me estáis preguntando qué libros de crianza recomiendo para aprender más sobre el tipo de crianza que practicamos en casa y que defiendo en el blog. Alguna vez ya he dicho que casi todo lo que leo es en inglés. Soy profe de inglés y leer sobre crianza en inglés es una forma de unificar mis dos pasiones. Esto me ha traído muchísimas satisfacciones porque es una manera de ampliar horizontes y tener muchas más fuentes de las que beber, pero es un rollo porque no siempre puedo compartir lo que leo con vosotros, ¡de ahí todas las traducciones que hay en este blog!

La mayoría de los libros que voy a recomendar hoy son libros escritos originariamente en inglés, algunos los he leído, otros todavía no, pero los he visto recomendados hasta la saciedad de forma que sé que merece la pena leerlos si se tiene la oportunidad. Los que he leído los he leído directamente en inglés, con lo que no puedo asegurar que la traducción o la edición de la versión en español sea la ideal, pero confío en que al menos mantendrá el contenido original, con lo que el mensaje estará ahí. Muchos de ellos tienen opiniones en amazon, con lo que podéis echar un vistazo a otras opiniones antes de decidir comprar alguno.

Dicho esto, estos son algunos de los libros que puedo recomendar:

lunes, 9 de enero de 2017

Entender los celos de nuestros hijos

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La llegada de un bebé a nuestras vidas es siempre un gran cambio para toda la familia. Cuando ya hay un niño en ella, el cambio es aún mayor. Con frecuencia, estos cambios traen consigo comportamientos desafiantes y muy difíciles que han ido formando el mito del "príncipe destronado" y que ha pintado una imagen de los niños que sufren esas dificultades como "caprichosos", "mimados", "egoístas". Si seguís mi blog, ya sabéis que creo firmemente que la forma en la que planteamos los comportamientos, las palabras que usamos para describirlos, define muchísimo la manera en la que vamos a enfrentarnos a ellos y la forma en la que vamos a reaccionar. No creo que sea posible reaccionar adecuada y respetuosamente ante un niño al que vemos como caprichoso, mimado o egoísta, así que vamos a hacer un ejercicio de imaginación para intentar enfocar la situación con empatía y mayor comprensión de la situación vista desde el prisma del niño:

domingo, 1 de enero de 2017

El efecto dominó de la crianza consciente

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Muchas de las consultas que me llegan o me encuentro por las redes incluyen la pregunta "¿Cómo hago para que mi hijo...?" Incluso dentro de la crianza respetuosa hay quien plantea las situaciones así.

Me gustaría aclarar algo que no estoy segura de haber explicado bien hasta ahora. 

La crianza respetuosa y CONSCIENTE no trata de cambiar el comportamiento de los niños por las buenas, en contraposición a cambiarla por las malas. No se trata de abandonar castigos, golpes, gritos y amenazas para quedarnos sólo con premios, frases motivadoras y refuerzos positivos. Ambos son las dos caras de la misma moneda y ambas buscan a su manera controlar al niño.


La crianza que yo defiendo no busca cambiar al niño. 


BUSCA CAMBIAR AL ADULTO.

Parte de la base de que los niños por naturaleza quieren agradar a sus figuras de referencia, a sus figuras de apego. Y parte de la base de que un niño que se siente bien, se porta bien.

Si eliminamos los premios y los castigos, eliminamos la posibilidad de control. Muchas frustraciones con este tipo de crianza proviene del hecho de que intentamos controlar con herramientas que no están pensadas para controlar. La crianza que defiendo no trata de controlar, con lo que eliminamos esa frustración.

Mucha gente piensa que la parte más importante es la parte del Respeto. Y por supuesto que es importante. Pero para mí, la parte más importante (y difícil) con diferencia es la parte "CONSCIENTE".

Yo tomo consciencia de mi equipaje, yo tomo consciencia de cómo ese equipaje afecta a mi forma de ver la vida y a la forma de ver a los que me rodean y a su comportamiento. Yo tomo consciencia de mis necesidades y mis limitaciones, y tomo medidas para cubrirlas y aceptarlas buscando equilibrio con los demás. Tomo consciencia de mis reacciones y del verdadero detonante de las mismas, aprendo a manejarlas, busco herramientas que me funcionen.

En la crianza, yo soy la responsable de iniciar o parar un efecto dominó en mi relación con mi hijo. Porque eso es lo que es: un efecto dominó.





Puede parecer que el que inicia el efecto dominó es el niño, con uno u otro comportamiento, y que nosotros simplemente reaccionamos a eso. Pero nosotros no somos una pieza pasiva en este juego, nosotros somos la pieza principal, la más importante. La que va a hacer que el juego vaya de una forma u otra. Y lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de ver las cosas.

Cuando leemos y nos informamos sobre el desarrollo infantil cambia nuestra perspectiva sobre el comportamiento de nuestros hijos. De repente, tirar la comida al suelo se convierte en experimentos sensoriales y sobre la gravedad; las rabietas se convierten en desbordes emocionales adecuados a su edad; el comportamiento se convierte en comunicación... Todo empieza a ganar sentido gracias a toda la ciencia que se está acumulando sobre el desarrollo neurológico de los seres humanos. Cuando cambia nuestra perspectiva, cambia necesariamente nuestra forma de actuar.

No vamos a actuar igual si vemos un comportamiento como algo alarmante y a corregir con urgencia y de raíz como sea, que si lo vemos como algo propio de la edad que debemos acompañar y prestar nuestro apoyo mientras desarrolla herramientas para controlarlo por sí mismo. Lo he dicho muchas veces, pero no vamos a actuar igual si pensamos "se está portando mal" que cuando pensamos "lo está pasando mal". Ver las cosas con mejor perspectiva nos va a permitir ser más conscientes de lo que nuestro hijo o hija necesita y actuar en consecuencia: ¿Necesita más estructura? ¿Necesita más control sobre su vida? ¿Necesita más límites o límites más claros? ¿Necesita más conexión? ¿Necesita que le recuerde lo mucho que le quiero? ¿Necesita un mejor ejemplo por mi parte? ¿Necesita ayuda profesional? ¿Necesito ayuda profesional? La perspectiva cambia nuestra forma de actuar, y nuestra forma de actuar cambia la forma en que nos percibe nuestros hijos.

No te va a mirar igual si eres el papá que grita a menudo o el que normalmente mantiene la calma. Su forma de verte no va a ser la misma si tu ejemplo es consistente con lo que le pides o si tu vida es un ejemplo de contradicción constante. Si soy consistente, calmado, seguro, decidido, si soy humilde, si soy respetuoso, si reconozco mis errores y pido perdón. Su forma de verme va a reflejar eso. Y su forma de verme va a reflejarse en nuestra forma de relacionarnos.

Una relación basada sobre todo en el amor incondicional que debe de ser la base de la crianza. En la que el niño o la niña sepa que nada de lo que haga puede hacer que le dejemos de querer, que estamos de su lado y que cuidaremos nuestra relación porque sabemos lo valiosa que es. Una relación basada también en el respeto, en el que la figura de autoridad (porque es lo que creo que debe de ser un adulto) utiliza esa autoridad para dar ejemplo. Una relación en la que caben la comprensión ante los errores y la expectativa de esfuerzo, los límites y la empatía, la frustración y los abrazos, el espacio para estar juntos y para ser individuales, el apoyo y la autonomía. Cuando la base es una relación fuerte, el niño está más contento, más seguro, en mejor equilibrio...

Y su comportamiento cambia.

Pero cambia porque quiere. Por motivación intrínseca. Porque es la forma en la que mejor funcionamos los humanos. Cambia porque quiere colaborar contigo, porque desea agradarte, porque los niños que se sienten bien se portan bien.

Pero todo tiene que partir de ti.

Esto es a la vez una bendición y una maldición. Maldición porque no hay varita mágica, y porque pone la responsabilidad sobre tus hombros. Pero bendición porque está en tu mano. Está en tu mano cambiar la situación.

Si estás contenta con como va vuestra crianza, está en tu mano que siga así.

Si te gustaría que tu crianza fuera distinta. Puedes hacer que cambie. Puede que no sea fácil, puede que no sea rápido. Pero es posible. Y está en tu mano hacer el primer movimiento.

Toma las riendas de vuestro efecto dominó.

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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

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